Radicales libres

El estudio de la bioquímica de los radicales libres ha representado un extraordinario avance en diversas áreas científicas, pues se ha evidenciado la relación de estos agentes químicos con numerosos procedimientos inflamatorios y degenerativos, así como con una gran parte de las alteraciones y deterioro producido por la radiación UV solar (eritema, fotosensibilización, fotoenvejecimiento, y cáncer cutáneo).

Los radicales libres se producen a partir de diferentes fuentes. Los más conocidos son los obtenidos por reacciones del oxigeno. Estos radicales libres derivados del oxígeno desempeñan un papel importante en la biología celular y en consecuencia, en el proceso de envejecimiento.

La sobreproducción de radicales libres por el agotamiento de los elementos de control de dichos radicales, los antioxidantes, se encuentra relacionada con desórdenes fisiológicos, tales como el daño a la membrana celular, la oxidación de lipoproteínas, la inactivación de enzimas, igualmente los radicales libres tienen relación con ciertos estados patológicos y con el envejecimiento.

Al  proceso de producción de las formas reactivas de oxígeno, se suma la formación fotoquímica de radicales libres en los órganos expuestos a las radiaciones, especialmente en la piel.

Una de las consecuencias de la agresión a las membranas por los radicales libres, es la producción de lipofuscina, estos complejos lipoproteicos se van acumulando con el transcurrir de la vida y son fieles indicadores de la degeneración y de la senescencia de los tejidos.

Mecanismos naturales de defensa contra los radicales libres

Para evitar el deterioro celular, el organismo ha desarrollado mecanismos intrínsecos de defensa, cuya acción consiste en mantener los radicales libres a unos niveles compatibles con la vida celular.

Estos mecanismos actúan en algunos casos intracelularmente, como la tioredoxin reductasa, y en otros, intercelularmente como la superóxido dismutasa, catalasa y glutation peroxidasa.

Paralelamente a estos sistemas enzimáticos específicos, existen sustancias polares o apolares de bajo peso molecular, que son aportados por la dieta y se encuentran presentes en los tejidos, actuando como barredores (scavengers) de radicales libres. Entre estos antioxidantes naturales, se encuentran el tocoferol, el ácido ascórbico, el glutatión y los beta-carotenos.

Estos mecanismos naturales de defensa previenen el daño oxidativo, pero en condiciones de fuertes agresiones prooxidativas, como la exposición solar intensa o reiterada, son insuficientes para proteger, debido a la producción excesiva de radicales libres. Por otra parte, los mecanismos de defensa van disminuyendo con la edad y por las exposiciones repetidas a las radiaciones solares. www.doctorapaez.com