Obesidad y Diabetes Mellitus

En las últimas décadas, la obesidad y la DM-2 se han agrupado en lo que se ha denominado el síndrome metabólico, que ha sido definido por diversas entidades médicas: La Organización Mundial de la Saludo (OMS), el National Cholesterol Education Program – Adult Treatment panel III (NCEP-ATP III), la American Association of Clinical Endocrinologists (AACE) o la International Diabetes Federation (IDF). Cada sociedad ha utilizado para su definición criterios variables y distintas bases fisiopatológicas.

A pesar de dicha variabilidad, han existido siempre dos protagonistas destacados: la obesidad y la resistencia insulínica. La relación exacta que las une no está todavía clarificada, pero su interdependencia es manifiesta y las intervenciones sobre una de ellas afectarán invariablemente a la otra.

Por otro lado, es posible estimar la resistencia insulínica en estos pacientes antes de la aparición de una DM-2 clínicamente evidente mediante la determinación de insulinemia y glucemia. El método de cálculo más sencillo es la HOMA (Homeostasis Model Assessment) que se halla aplicando la fórmula de Matthews:

Insulinemia en ayunas (mU/mL) x glucosa en ayunas (mmol/L)/22,5

Se ha constatado que el 80-95% de los pacientes con DM-2 presentan obesidad, y que la resistencia insulínica es un factor precursor de ambas patologías en individuos de alto riesgo cardiovascular. Esta clara asociación entre obesidad y DM-2 ha sido demostrada por numerosos estudios epidemiológicos en diferentes zonas del mundo. Además, la obesidad actúa de manera sinérgica con otros factores diabetógenos, en particular con los antecedentes familiares de DM-2.

Hay periodos de la vida como la pubertad, el embarazo o el envejecimiento en los que la resistencia a la insulina aumenta de forma “fisiológica”, pero la resistencia a la acción de la insulina presente en la obesidad es una entidad con una trascendencia clínica completamente diferente. De he hecho, la posibilidad de padecer DM-2 aumenta paralelamente al aumento de índice de masa corporal (IMC). Así, el riesgo de presentar DM-2 es 40 veces mayor para las personas con un IMC>35kg/m2 que para aquellas con un IMC <23kg/m2. Una vez que aparece la DM, el riesgo cardiovascular aumenta exponencialmente. www.doctorapaez.com